Dave Buck me vuelve a parecer interesante
Yo estaba bastante enojada con la declaración de Dave Buck en la newsletter Today´s Coach acerca de que el Master en Business Administration estaba muerto y que las competencias que realmente sirven para una organización son las que da el coaching.
En un nuevo artículo sobre el tema, y varias críticas después, continúa sobre la idea pero ahora sacándole el acento a que el MBA no sirve y poniéndoselo en el aporte del coaching en lo que llama la “era de la inspiración”. Y ahí me gustó.
Buck dice que la anterior era de la información trajo muchas mejoras y también muchos problemas ante los cuales las personas reaccionamos con confusión (qué es realmente importante para mí? porqué estoy haciendo esto?) , sintiéndonos abrumados (qué hago ahora y cómo?), frustrados (por qué no hago lo que podría hacer?) y aislados (cómo hago para lograr resultados sostenibles?
Con el enfoque de la escuela que dirige, que asume que el coach ya pasó por las situaciones que está tratando de resolver el coachee, Buck aclara los beneficios que aporta el coaching: da apoyo en darse cuenta dónde poner el foco, da información y estrategia a partir de su propia experiencia, energiza a través de facilitar la toma de conciencia sobre la “película mayor” y el reconocimiento de un patrón de conducta y finalmente, ayuda a diseñar el ambiente que nos rodea para que podamos sostener los cambios que realizamos.
Me encanta el esquema. Le veo orden, sentido. También veo que eso marca campos de acción desde los cuales los coaches pueden presentarse como oferta para el mundo, especializándose. Tal vez muchos ya lo hacen y no se dan cuenta, tal vez otros necesitan de un apoyo en definirlo y tal vez vendría bien que tengamos un debate sobre el tema.
Coincido también que para que el coaching sea una fuerza en el mundo, debe tener una aproximación innovadora. En eso estamos.
En un nuevo artículo sobre el tema, y varias críticas después, continúa sobre la idea pero ahora sacándole el acento a que el MBA no sirve y poniéndoselo en el aporte del coaching en lo que llama la “era de la inspiración”. Y ahí me gustó.
Buck dice que la anterior era de la información trajo muchas mejoras y también muchos problemas ante los cuales las personas reaccionamos con confusión (qué es realmente importante para mí? porqué estoy haciendo esto?) , sintiéndonos abrumados (qué hago ahora y cómo?), frustrados (por qué no hago lo que podría hacer?) y aislados (cómo hago para lograr resultados sostenibles?
Con el enfoque de la escuela que dirige, que asume que el coach ya pasó por las situaciones que está tratando de resolver el coachee, Buck aclara los beneficios que aporta el coaching: da apoyo en darse cuenta dónde poner el foco, da información y estrategia a partir de su propia experiencia, energiza a través de facilitar la toma de conciencia sobre la “película mayor” y el reconocimiento de un patrón de conducta y finalmente, ayuda a diseñar el ambiente que nos rodea para que podamos sostener los cambios que realizamos.
Me encanta el esquema. Le veo orden, sentido. También veo que eso marca campos de acción desde los cuales los coaches pueden presentarse como oferta para el mundo, especializándose. Tal vez muchos ya lo hacen y no se dan cuenta, tal vez otros necesitan de un apoyo en definirlo y tal vez vendría bien que tengamos un debate sobre el tema.
Coincido también que para que el coaching sea una fuerza en el mundo, debe tener una aproximación innovadora. En eso estamos.

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